lunes, 2 de enero de 2017

Los mejores discos nacionales del 2016

2016, Venezuela… ¿Debo agregar algo?
Sabiendo lo difícil que fue este año siento debemos agradecer por cada uno de los discos de esta lista más de lo normal. Cada uno de dé estos trabajos es un pequeño milagro.
Sin más que agregar, por miedo a repetirme aquí van los 10 mejores discos hechos por venezolanos en el 2016.

10. - Devendra Banhart – Ape in pink Marble
            Si Devendra Banhart está en la lista. No, no me importa que se haya ido de Venezuela de niño. La verdad el disco de Devendra no es una obra tan completa como Mala pero pocos músicos saben crear un ambiente como Banhart. Si quieres folk músic que te lleve a otro planeta solo con los sonidos este disco es para ti.







9.-La Pequeña Revancha – Pasos Sincopados
            La pequeña revancha lanza su segundo EP, música lenta pero más eléctrica. Las voces de Juan Olmedillo y Claudia Lizardo se mezclan cada día mejor, las letras son personales y hablan de las vivencias de ambos vocalistas. Si quieres conseguir música tipo Dylan pero que hable sobre Venezuela este es el disco que buscas.







8.-Desorden Público – Bailando Sobre las ruinas.
            Esto es ska. Desorden es una de las bandas más emblemáticas del país y con más de 20 años de carrera siguen siendo indispensables en el panorama musical y político, Bailando sobre las ruinas es un disco de protesta pero lleno de esperanza. Estamos sufriendo dolores de parto, dice Desorden, pero lo que viene valdrá la pena. El disco que describe la mezcla de miedo, esperanza, coraje y  pura ira con la que muchos entramos al 2017.





7.- Edgar Ramirez y Rafa Pino – El Tuyero Ilustrado
            ¡Joropo alternativo! Edgar Ramirez es sin duda uno de los mejores cuatristas del país. No solo es uno de los más habilidosos si no que es de los más innovadores. Las 12 piezas que el Rafael Pino, una de las nuevas voces en la música tradicional venezolana que no se debe perder de vista, forman una de las obras esenciales dentro de la música venezolana en el siglo XXI,  jazz, joropo e incluso algo de pop se mezclan en los sonidos de este disco. Simplemente imperdible.




6.- Rawayana – Trippy Caribean
            Trippy Caribean, en particular High, fue inescapable en el 2016 y no sin motivos. Pegajoso, fiestero y caribeño, mezcla todas las influencias de banda con la limpia producción de Jose Luis Pardo, ex guitarrista de Los Amigos Invisible de manera impecable. Es el siguiente paso de la banda en su crecimiento y no puedo esperar para escuchar que más traen.






5.- Vargas --  Radiocasete
            Swing, pop, rock, jazz y ahora también Hip Hop, todo entra en la licuadora de Vargas. El cantautor de Coro es uno de los talentos de crecimiento más acelerado en el país y en cada disco se vuelve más interesante. Alvaro Paiba Bimbo de la Movida Acustica Urbana se refiere a Vargas como el milagro de Coro, y este disco es un ejemplo perfecto de por qué.







4.- La Abuela Disco – Generador
            Sintetizadores  en todos lados. El segundo disco de La Abuela Disco no solo consigue a la banda en un punto de madurez, aquí se reinventan y dan un viaje hacia el pop rock de los 80, este disco es una de las mejores muestras del uso que pueden tener los sintetizadores en el rock. La combinación con las guitarras le da un sabor diferente al trabajo anterior de la banda, ojala sigan por este camino.






3.- Tomates Fritos – Tomates Fritos
            Hablando de descubrir el sintetizador. Tomates consiguió con este disco algo que a muchas bandas se les hace imposible: Reinventar su sonido sin perder la identidad. No hay duda de que esta es la banda que grabo Hombre Bala pero con juguetes nuevos. El trabajo de Boston Rex en sintetizador y voz es impecable, no por nada se ha vuelto una de las figuras icónicas del rock venezolano. La granja de Kentucky perdida en Puerto la Cruz que siempre han habitado los Tomates se da un paseo por el espacio, imperdible.



2.- Iran – La Metamorfosis
            La Metamorfosis de la que habla el ex vocalista de los Paranoias no es solo la de volverse un artista solista si no la de convertirse en padre de familia. El disco encuentra al cantautor en un cambio en su vida y el permite se refleje en cada uno de sus canciones. Desde el arranque de tristeza que todos sentimos cada vez que un ser querido se va del país hasta la felicidad que sentimos cuando conseguimos a la persona correcta para compartir el resto de nuestras vidas, Luis Iran nos abre una ventana a su vida y no podemos si no dar las gracias






1.- Laura Guevara – Laura Guevara

            Sere honesto, nunca hubo competencia. Desde las primeras notas de La Luz el disco de Laura no hace más que enamorar. Cada una de las canciones son una joya, con letras sencillas que tratan cada una de las caras del amor, desde el corazón roto (El puñal), superar una relación que sabes era dañina (Más Feliz), esas veces en que no somos capaces de asumir que una relación se ha vuelto dañina (Fuego) o incluso cuando somos la relación dañina (Alejarte de Mi).
            Laura enamora con su voz, con la delicadeza de sus arreglos, con la belleza de sus letras y además crea canciones pop que nunca saldrán de tu cabeza. La verdad las 12 piezas de este disco son 12 motivos para enamorarse de nuevo de la vida y si en un año como este un artista puede hacer eso lo mínimo que puedo hacer es darle lo más alto del podio.


Que el 2017 traiga más música como esta.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Los mejores discos internacionales del 2016

Más allá de logros individuales o crecimiento personal creo todos podemos estar de acuerdo que el 2016 fue un año… Emm, ¿complicado?
                
            Ok 2016 apesto, y no solo en Venezuela, pareciera que cuando tengamos que explicarle a nuestros nietos cuando empezó la guerra nuclear tendremos que señalar este año. Pero si dejo muchos discos geniales.
            Si 2015 fue el año del single, 2016 volvió a ser un año de discos y en realidad hay algunas joyas que deberías estar oyendo, aquí simplemente comparto con ustedes las que más me gustaron a mí. Sin más que agregar allí van los 10 mejores discos internacionales del 2016.
Menciones honorarias
The Weeknd – Starboy
Dnce – Dnce
Wilco – Schmilco
Iggy Pop – Post Pop Depression
Leon Larregui – Voluma
Radiohead – A Moon Shaped Pool
The Last Shadow Puppets –Everything you’ve come to Expect


10.- The Fall Of Troy – Ok
            ¿Punk progresivo es un término valido? Pues es la única manera que se me ocurre para describir a este trío, es música está llena de ira y de la velocidad del punk pero tiene la complejidad del rock progresivo, como si la banda fuesen los hijos bastardos de los Sex Pistols y Dream Theater. La velocidad de los Riffs de guitarra y la exactitud de la batería descansan perfecto sobre el bajo y la voz de Thomas Erak puede pasar de gritos a melodía en un instante, no se pierdan a esta banda.

9.-Bruno Mars – 24k Magic
            De rock experimental a pop bailable. La verdad es que imitar a James Brown es la mejor decisión que ha tomado Bruno en su carrera y este disco está pensado para que bailes y es inevitable que lo estés haciendo para la segunda canción, si no hay ninguna canción al nivel de Uptown Funk pero eso no iba a pasar. Ponte algo cómodo y deja que Bruno y su Funk llenen tus pies.
8.-Beyonce – Lemonade
            Beyonce es una de esas artistas cuya influencia puedo aceptar aun si no me suele gustar su música pero es simplemente imposible escapar de Lemonade. Hip-Hop, Rhythm and blues, Funk y hasta un poco de Rock se unen en la licuadora de Beyonce. La discriminación racial, la infidelidad de su esposo y la violencia policial son temas válidos para Bey cree pop pegajoso que no podrás sacar de tu cabeza. Punto para Queen B.
7. – Kings Of Leon – W.A.L.L.S

            Kings of Leon vuelve a las andadas con un disco que vuelve al sonido que los hizo estrellas pop en Only By the Night.  Si bien la banda no está reinventando la rueda, ni su estilo, es un gran retorno luego de lo mediocre de su trabajo anterior (Mechanical Bull) Es bueno tener a los reyes de vuelta, ojala no se vayan de nuevo.

6.-The 1975 - I like it when you sleep, for you are so beautiful yet so unaware of it.

 

            The 1975 pasan de pop rock pegajoso a música ambiental con la una facilidad extraordinaria, su música tiene tanto de los Beatle como de Radiohead, al menos en este disco. El crecimiento de esta banda es algo de su primer disco a esta segunda obra ha sido impresionante o me muero de curiosidad por lo que harán en su tercer disco.

5.- DJ Snake – Encore

            El mejor disco para bailar del año y la prueba de que Bieber está aquí para quedarse (diablos). Pero en serio el disco de Snake muestra su control de los beats con 13 canciones perfectas para una pista de baile, en un año donde leyendas de la electrónica como Justice y Deadmau5 decepcionaron conseguir un disco asi de solido es una bendición.

4.- Los Fabulosos Cadillacs – La Salvación de Solo y Juan
           
            Los Fabulosos Cadillacs no solo vuelven al ruedo con su primer material nuevo desde 1999 (La Marcha del Golazo Solitario) si no que reinventan su sonido casi desde la nada. Ska, swing, rock, pop todas son herramientas válidas para enviar el mensaje de Los Cadillacs, que al final es el de siempre: La música salvara al mundo. Fabulosos Cadillacs para el siglo XXI

3.- Green Day – Revolution Radio
            Green Day vuelve en el momento perfecto. Molestos y pegajosos, el disco es un paseo por los estilos que ha tratado la banda a lo largo de su carrera y que no se aleja de temas controversiales, desde cyber bulliying hasta la violencia en colegios el disco es un retrato de como la banda ve Estados Unidos y el mundo, las guitarras y la batería incluyen algunos de los mejores trabajos de la banda (Aunque Miker Dirnt este en piloto automático en el bajo) Es uno de los mejores discos de la banda y en definitiva el mejor desde American Idiot

2.- Metallica – Hardwired… To Self Destruct

            Metallica vuelve con 12 canciones de metal puro y duro, las guitarras de Hetfield y Hammet se complementan como en los tiempos de Master Of Puppets, Lars Ulrich vuelve a tocar la batería como en los viejos tiempos y Trujillo finalmente termina de congeniar con la banda. Es el disco más sólido de la banda desde el Black Album y es una prueba de que siguen teniendo un lugar en escena del metal moderno.

1.- David Bowie – Blackstar

            Todos tememos a la muerte, en algún nivel ese último viaje nos aterra. Por eso que Bowie tomara la suya como inspiración es increíble y que el material resultante sea tan doloroso e inspirador no es nada menos que un milagro. Cada acorde y detalle de este disco esta trabajado con delicadeza, las melodías tienen influencias de electrónica, rock, jazz y cualquier género que Bowie estuviese escuchando recientemente.

            Bowie decidio que la muerte era solo otro tema sobre el que componer, este disco es la despedida de una de las estrellas más brillantes del rock y es, sin duda, el mejor disco del año.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Caiga la Noche


-“La noche es oscura y está llena de terrores”- George RR Martin

La noche caraqueña se ha vuelto una criatura peligrosa. Caminar sus calles después de la caída del sol tiene más en común con un juego de ruleta rusa que con un típico retorno al hogar.

Por lo tanto, tomar la decisión de salir caminando de la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde estudio Comunicación Social en el turno de la noche, sin usar el transporte que amablemente me ofrecen, no fue fácil ni inteligente. Después de todo, el turno nocturno de la universidad no debería ser un peligro, pues cientos de estudiantes dependen del mismo para poder cursar sus materias y obtener el añorado título que los certifique como profesionales.

Es bueno confesar que, en el fondo, a pesar de las experiencias ganadas como estudiante de la UCV, soy un “joven del Este de Caracas”  y, aunque parezca peyorativo, es cierto. Si bien he hecho el trabajo de conocer mi ciudad, y probablemente mis fronteras sean más amplias que la mayoría de quienes están en mi posición, le tengo un respeto comprensible a los peligros de la noche caraqueña.

Al salir de la clase de Fotografía, lo primero que noto es la soledad de los alrededores. Apartando al grupo de estudiantes de la Escuela de Antropología, que está en el edificio de al lado, y un pequeño grupo parado cerca de la cancha de fútbol que está cerca de la salida de la Universidad, no hay nadie a los alrededores.

Converso con Alex, una compañera que va en la misma dirección que yo. Decidimos caminar hacia la estación de Metro de Ciudad Universitaria. Hacemos un recorrido mental: el pasillo largo que pasa frente al comedor, la Facultad de Humanidades y Educación y el edificio de Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES). Es un camino peligroso, pero menos que el puente que conecta la universidad de Plaza Venezuela, al menos en su experiencia, y no me siento en posición de discutir.

            La Universidad en la noche ya no parece la obra arquitectónica de Carlos Raúl Villanueva. Los bombillos faltantes y la soledad hacen que la oscuridad tome fuerza, lo de “Casa que vence a las sombras” se vuelve algo irónico. Apuramos el paso, después de todo, en la última semana ya van dos robos en la Escuela de Historia y uno en los alrededores del comedor. Apurados llegamos a la salida que de las Tres Gracias, plaza que une cruzamos la plaza de las tres gracias sin incidentes pero con el cansancio de alguien que se siente perseguido.

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            Estoy en mi casa escribiendo estas líneas. La verdad es que salir desde la Universidad a pie no debe parecer gran cosa para aquellos que vuelven a su hogar en trasporte público a diario, pero para mi familia fue toda una aventura y 10 llamadas de mi mamá en el celular lo demuestran

            No me doy cuenta de mi suerte hasta que me comentan por un mensaje al celular que robaron alguien en la escuela de Historia, lo que nos lleva a un total de tres en la semana. La descripción del robo en su Facebook es tan típica que ya parece un cliché, es casi rutina para todos los involucrados, como si estuviese ensayado: Dos hombres en una moto, un arma de fuego, una orden que ella no puede describir del todo bien, un arrebato de celular, la moto acelera, la obra concluye, lágrimas.

            Los comentarios que dejan sus amigos y familiares para intentar darle consuelo a mí ya solo me generan impotencia: “Pero, ¿estás bien?, “Lo Material se recupera” y el clásico “Lo importante es que no te paso nada”


            Comento un simple “Que arrechera” otro cliché, y paso por Google. Según El Nacional en octubre ingresaron alrededor de 500 cadáveres a la Morgue de Bello monte por crímenes violentos, trago grueso y agradezco mi suerte de esta noche y, como todo caraqueño, me voy a dormir esperando que la misma me acompañe al día siguiente.

lunes, 31 de octubre de 2016

Shuffle

Voy en el metro: De la estación Plaza Venezuela a La California. Esta lleno, como es normal a la hora pico, suena una voz dentro del vagon.
--Atención – dice la voz, me quito los audífonos, mi Ipod ha sobrevivido a dos robos y no quiero tentar a la suerte de nuevo.
            El Ipod fue un invento  de Apple, que salió a la venta luego de un discurso bastante emotivo de Steve Jobs en el 2001, donde se dedicó a hablar del futuro de la música, se han vendido millones de ellos en el mundo convirtiéndolo en el reproductor de música individual más vendido del mundo.
            El mío es el tercero que pasa por mis manos: Primero tuve un Ipod Nano que perdí en algún lugar, el segundo fue un Ipod Touch que fue devorado por las aguas del Mar Caribe. El nuevo lleva ya unos seis años conmigo, de hecho es obsoleto según la empresa que lo fabrico. Pero en su memoria contiene el sonido de los últimos años de mi vida.
            Claro que tiene el Shuffle, que me ha acompañado en una infinidad de viajes en el metro, ahogando un poco el caos de la ciudad bajo el ruido de guitarras distorsionadas  
            Están las canciones de Melendi, que fueron cantadas desafinadas por mí y mis amigos en el Avila bajo las estrellas, después de que el viento derribara nuestra carpa. Está la vieja canción de Juanes que le dedique a mi primera novia, “Me Enamora”.
            Como esa hay varias historias de amor escondidas entre sus canciones, quizás la más interesante es la que empieza con “Bachata Rosa”, abrazando a la chica, moviéndonos muy poco debido a mi falta de habilidad para bailar y su suave voz diciéndome en mi oído
--No te enamores de mí-- y por supuesto que me enamore, aun si no se lo dije y aun si lo que nos quedó de esa noche fueron dos canciones, la de Juan Luis Guerra y una de Zapato 3, aquella de “Suave, suave, suave bien suave donde tú sabes”.
Claro que el amor no es lo único, cargo cada paseo en el carro con mi padre en las canciones de Serrat y Rubén Blades que suenan a nostalgia, las canciones de The Clash con las que sobreviví la época de protestas y claro el primer disco de La Vida Bohemé.

La voz en el metro tiene un tono distinto al que espero,  nos comenta a todos de alguna enfermedad extraña que no puede tratar si no colaboramos con él, me calmo dejo de apretar mi bolsillo, al llegar a mi casa escuchare a Lennon cantando imagine y soñare un poco, y al terminar probablemente me sumerja en 32 gb de recuerdos.

lunes, 24 de octubre de 2016

Green Day: Revolution Radio

            
Green Day es la última banda de pop punk que importa en la cultura pop. Si, NOFX, Sum 41 y Blink 182 también sacaron buenos discos este año, pero en realidad excepto los fieles pocas personas siguen atentos a sus lanzamientos, de cada una de estas bandas (Blink 182, la más popular de estas bandas imploto este año y su ex guitarrista decidió ir a cazar aliens). Green Day en cambio si bien no son tan populares como eran alrededor de American Idiot aún pueden llenar estadios, tienen una película en producción por parte de HBO y son miembros del Salón de la Fama del Rock N Roll.
            Por tanto, y dado el fracaso comercial y crítico de su ambiciosa trilogía de discos, las expectativas alrededor de este nuevo disco eran bastante altas. Green Day ha hecho su carrera alrededor de entender cómo funciona la cultura adolescente de la época y había dudas de que pudiesen hacerlo ahora que son mayores de 40 años. Por tanto es sorprendente que el disco no solo suene maduro si no que sea su mejor disco desde American Idiot en el 2004.
            Parte de lo que hace de este disco una pieza importante en la discografía de Green Day es el hecho de que la banda parece haber aprendido de cada etapa de su discografía en la realización del mismo. Somewhere Now y Still Breathing parece sacada de las excursiones de Punk acústico de Warning. Revolution Radio, la canción que le da título al disco parece sacada de American Idiot con su ira adolecente hacia el sistema, en otros sitios el trio suena como los adolescentes hastiados del aburrimiento que eran en la época de Dookie solo que con problemas de siglo XXI como el internet (Bouncing of the Walls), mientras Youngblood es una canción de amor punk que puede pararse al lado de She’s a Rebel y Last of the American Girls. Al mismo tiempo Still Breathing suena como una canción de la mejor época de Fall Out Boy y es la medicina perfecta para cualquier fan de la banda de Pete Wenz que este harto de las excursiones pop de sus últimos dos discos.

            Por otro lado el trabajo instrumental, si bien es simple después de todo es una banda de “punk” es perfecto para el tono caótico que la banda quiere conseguir en el disco. Las guitarras distorsionadas de Say Goodbye harán que la canción sea un éxito en vivo y son del mejor trabajo de la carrera de Billie Joe Armstrong, el bajo de Mike Dirnt es funcional en todo el disco sin ser su mejor trabajo. Pero  la batería es el área que más brilla del disco Tré Cool golpea los tambores como si su vida dependiera de ello y la velocidad que demuestra en Bang Bang y en Revolution Radio es de lo más impresionante que ha hecho en la banda.

            Dicho lo anterior no es un disco perfecto, Troubled Time y Forever Now entraron por un oído y salen por el otro sin dejar ningún tipo de impresión y Ordinary World es una balada acústica que no parece parte del disco (por tanto no es sorpresivo enterarse de que no debía ser parte del disco si no que era parte de la banda sonora de una película). Tres canciones mediocres no serían un problema particularmente grave si no fuese porque están al cierre del disco y son la última impresión del mismo. Por otro lado ya se dijo que Still Breathing sonaba como una canción de Fall Out Boy y eso para algunos será veneno puro.

            Dicho esto de Revolution Radio es un disco que todo fan del Pop Punk de los 90’s debe oír, si bien los chicos de California no están reinventado la rueda es obvio que no es lo que estaban buscando, es una vuelta a su mejor sonido luego del desastre de la trilogía formada por “Uno, Dos y Tré” y es bueno tenerlos de vuelta.
4.5/5

Canciones obligatorias: Bang Bang, Revolution Radio, Say Good Bye

Skips: Troubledtimes, Forever Now y Ordinary World

lunes, 7 de marzo de 2016

Nebraska: una excusa para respirar.

            Un anciano camina por una carretera, no sabemos a dónde va pero notamos su decisión de llegar, sabemos lo hará, desde la  primera escena sabemos ese hombre no se detendrá ante nada para llegar.
            El anciano es Woody Grant, interpretado por el veterano Bruce Dern, un alcohólico de más de 80 años en un matrimonio insoportable, con dos hijos que siente no lo aman, y quiere ir a Nebraska a reclamar un millón de dólares. Su hijo David, Will Forte quien normalmente trabaja en comedias más tradicionales, trata de decirle que no gano nada, que su premio no es más que una estafa en la web, quieren que pague una suscripción a una revista. El viejo no oye razones y su hijo decide llevarlo a Nebraska para que no siga tratando de caminar hasta allá. Como le dice David a su hermano: Su padre necesita un motivo para vivir.
            En el camino el pueblo de la juventud de Woody, que avanzo sin él decide recordarlo  cuando se creen el cuento del millón de dólares. Piden pagos por deudas pasadas, argumentan merecer una parte de la imaginaria fortuna. El dinero te gana amigos, pero ninguno de verdad.
            Pero a medida que viaje avanza David empieza a entender a su anciano padre. David también busca un motivo para vivir, tiene un trabajo que le alcanza para pagar las cuentas pero no le servirá para avanzar, está terminando una relación por no tener el valor de pedir matrimonio (Probablemente por no querer repetir el patrón de sus padres). El camino los conecta, necesitan una excusa para seguir respirando, David la consigue en darle un último gusto a su padre y Woody en el millón que quiere usar para comprar una nueva camioneta, aun si su edad no le permite manejarla.
            Un viaje lejano e inútil a veces nos pueda ayudar a sanar una relación. Una aventura a veces nos devuelve el propósito. Todos queremos un último viaje, sentir que tenemos un propósito.
            De eso trata Nebraska, de dos vidas que parecen no ir a ningún lado consiguiendo propósito en el otro, Woody quiere su millón de dólares para dejarles algo a sus hijos y David quiere que su padre viva tranquilo. En el otro consiguen motivos para seguir viviendo, aun después del viaje a Nebraska.

            Una obra de arte y un nuevo clásico del road movie.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Sillas de Acero

Cuarto o quinto día seguido que veo a la misma señora de como 80 años sentada en la silla, su esposo sufre de cáncer, está hablando con otra mujer de la misma edad, su hija acaba de salir de una operación difícil, están esperando que se recupere. Hablan a pesar de lo diferente de sus circunstancias la edad las une.

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            La sala de espera de terapia intensiva debe ser uno de los lugares más extraños en donde  he estado sentado. En algún momento, el aburrimiento le gana a la preocupación, y uno se vuelve una especie de autómata tratando de acomodarse en la “ergonómica silla”, la maldita silla de acero con hoyitos. La silla no se hace más cómodas con los días, no hay manera de acomodar la espalda, de sentir al menos un poco de comodidad.
            Mientras el aburrimiento reina en esa habitación, en la de al lado la vida y la muerte juegan ajedrez. Una joven mujer está esperando que su esposo salga de una operación de emergencia, al hombre lo aplasto el portón de la puerta de su casa. Ella no hace sino llorar, está desesperada, el azar la trajo aquí. A veces la vida de alguien se apaga en un accidente, no por odio, ni por las dificultades de la vida, si no por el más puro azar. Quizás detrás de la puerta de terapia incentiva no se juega ajedrez sino que se juega a los dados.
            Las paredes son de un blanco tan pulcro como la nieve misma, la idea es que te calmes, te quites el estrés de saber que justo en la habitación de al lado están tratando de resucitar a aquel que amas.
            Para pasar a esa habitación donde se arrojan dados, hay que cumplir un protocolo riguroso, protocolo solo ignorado por los médicos de guardia: tienes que ponerte una bata azul, limpiarte las manos con antibacterial, montarte un absurdo sombrero de papel, recordar que solo puede entrar una persona por paciente y solo tienes cinco minutos para sonreír a quien viniste a ver.
            Cinco minutos. Imagina por un instante que te acaban de decir que el amor de tu vida está muriendo y solo puedes pasar a verlo cinco minutos tres veces al día. Solo quince minutos al día, y en cualquier momento la Parca puede iniciar su guardia, como dije: del otro lado de la puerta la vida y la muerte no juegan ajedrez si no a los dados.
            La mayoría del día, lo único que tienes es la televisión, y en un canal al azar que nadie está interesado en ver. Intentar cambiar el canal termina siendo un ejercicio de tolerancia, ponerte de acuerdo con otras seis personas desesperadas y aburridas suele ser complicado, mejor aprende a llevar un libro siempre contigo, algo para distraerte.
            Peros las sillas es lo que más se queda con uno, la curva que forman en la espalda hace imposible que uno se siente derecho, o que te estires para tratar de dormirte al menos por unos minutos. El acero suele enfriarse por el aire acondicionado empeorando el frio que el estrés y mismo aire generan, pareciera que la clínica quisiera que uno se fuera, que salieras del hueco donde te entierras a esperar que los hados decidan qué hacer con los que están del otro lado de la puerta.
            He visto momentos de felicidad, cuando a un hombre le avisan que su esposa y bebe sobrevivieron a un parto complicado, no se puede describir la felicidad en sus ojos, como si todo en el universo volviese a tener sentido en un instante, en un simple “están bien”. Y allí se ignora a los compañeros de sillas y se es feliz.
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            La octogenaria que espera por su esposo, sigue hablando con la anciana que aguarda por su hija. Aunque antes de hoy no se conocían, ambas son inmigrantes, de Tenerife, de la misma calle frente al muelle. El mundo es muy chiquito, comparten cuentos sobre las frías playas, playas obscuras “porque esta noche no alumbra la farola del mar”. Comparten sobre su infancia, sobre playas de piedras desconocidas para mí. La casualidad le regala una sonrisa al ambiente.
            Hay una mesita con revistas, son revistas viejas. Mientras el país, saca la mitad de una sonrisa por navidad, las imágenes de HOLA siguen en las playas de un verano ya pasado. Probablemente ha pasado mucho desde que las actualizaron, quizás ya no piensen volverlas a actualizar.
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            He pasado un par de navidades en la sala de espera de terapia intensiva. Es triste estar sentado en esas sillas mientras afuera la ciudad celebra, es lo más cercano a una tortura legal que he sufrido. Se pueden escuchar los cohetones de la calle y ver los fuegos artificiales, mientras la televisión sigue en aquel canal indefinido.
            Contrastar el ambiente festivo de la calle, que trata de olvidar por 24 horas todos sus problemas con el de esta sala, no hace más que amplificar mi dolor. Es normal que quienes estemos aquí sentados no podamos olvidar nuestros problemas, nuestro dolor está detrás de una puerta de cristal, allí al lado, esperando para empeorar.
            Pero la fecha nos devuelve un poco de esperanza a los que por momentos la hemos perdido. No es raro, tanta felicidad en la calle se contagia, quienes están en la sala hacen lo posible para reírse, quieren sonreír ya que todos alrededor lo hacen, tratan de sobrevivir.
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Las sillas no se hacen más cómodas con las horas, ambas ancianas se ven durante semanas, hasta que un día la hija sale de terapia. El esposo con cáncer aún vive pero esta delicado. La ruleta sigue girando.
La mujer joven de la silla del medio deja de venir, nunca nos dijo que paso con su pareja. Solo desapareció. Probablemente algún otro accidente ocupe su puesto, alguien más leerá las revistas viejas. Otro alguien vera las fotos de la revista HOLA de aquel lejano verano.


            Las sillas seguirán siendo de acero.

sábado, 25 de julio de 2015

Calles

“Por eso cuídate de las esquinas,
no te distraigas cuando caminas
que pa’ cuidarte yo solo tengo esta vida mía”
Yordano – Por Estas Calles —
Caracas en la noche es una dama furiosa, de esas que te premian o te castigan dependiendo del resultado de unos dados lanzados en plena borrachera. Por eso salir de una rumba o de un concierto nocturno sin carro, aun en una zona un poco mas segura como Las Mercedes, es un juego de ruleta rusa con una pistola a medio cargar. Sin embargo, uno toma la apuesta de vez en cuando. El concierto de Viniloversus fue suficiente para convencer a Andrea de que valía la pena el riesgo y una sonrisa de Andrea sobró para convencer a Carlos.
Andrea lo tenía loco desde hacía mucho tiempo, quizás demasiado como para que fuera lógico seguir detrás de ella, sin embargo un par de besos con sabor a vodka y cerveza lo tenían convencido que no estaba aún condenado a la prisión que para muchos es la amistad. El primero de aquellos resbalones, de esos besos indebidos que el alcohol fuerza entre amigos, fue precisamente en un toque, por lo que la posibilidad de ir con ella a ver su banda favorita no era algo que se debía dejar pasar.
El viaje al local fue como de costumbre: las conversaciones mundanas, que si el nuevo disco de Jack White o el capítulo más reciente de alguna telenovela tonta. Pasaron por la licorería de siempre, con la intención de llegar con unos tragos encima, nada nuevo. El cielo de despejdo de Caracas los veía desde arriba, las estrellas sonreían, quizás con temor a que ya sabían lo que el destino les deparaba en aquella despejada noche.
Llegaron a la Quinta temprano, justo antes de que el local se convirtiera en un mar de cuerpos fusionados bajo los sonidos del rock y la electrónica.
Andrea pidió una cerveza, debajo del ruido de los bajos que el DJ disfrutaba usar para aturdirlos. La verdad es que el sonido en los locales no suele permitir demasiadas conversaciones, la idea es que te mezcles con el mar de gente, bailes, y te pierdas, por lo que Carlos quería aprovechar la situación.
El humo de los cigarros ajenos y las cinco cervezas surtieron su efecto. A Carlos siempre le había parecido que el humo de cigarro en altas concentraciones era erótico, una especie de neblina sexual que causa cáncer. Finalmente y después de fusilar sus inhibiciones a punta de alcohol Carlos tomo a Andrea por la cintura y la acerco al centro del local. Después de bailar un rato se besaron, desde que sus labios se tocaron Carlos supo que ese había sido el resbalón definitivo. Hubo nervios: en el fondo sabían que toda relación salida de la amistad terminaba siendo un tanto incomoda, pero no importaba, la verdad es que el destino no los dejaría durar demasiado.
Pasaron la tocada encerrados en el baño, mientras la banda tocaba en tarima con toda la fuerza con que siempre sonaban. La verdad es que los detalles no son demasiado apropiados. Esos encuentros que tienen tanto tiempo esperando justo debajo de la piel no deben ser descritos al público. Salieron justo para Ares, la canción de protesta y el típico cierre: el canto contra la violencia.
“Ares no dispares” — cantaba Rodrigo desde algún lugar de su garganta. Andrea aun fue capaz de cantarla. Sería mentira decir que Carlos no estuvo celoso de que, aquella noche, alguien la hiciera gritar mas que él, pero supo era una tontería así que hundió sus pensamientos en la canción.
Ares, el dios griego de la guerra, de esa época en que los dioses eran cool: tiraban, peleaban y asesinaban. La verdad es que Ares no era más que un reemplazo para no dar nombre, era una manera de dirigir el dedo a todos los culpables, sin dejar a nadie por fuera, era la manera no permitir que el odio que carcomía por dentro la ciudad fuera responsabilidad de alguien particular. La canción terminó y para cuando Vinilo se bajó del escenario, eran las 3 de la mañana.
Andrea y Carlos salieron de la mano, decidieron caminar hasta algún hotel cercano.
—¿Sin arrepentimientos? —Preguntó Andrea sonriendo, pícara, tan manipuladora como solo saben serlo las mujeres.
—¿Importa ahora? –dijo Carlos, sarcástico–. La verdad, Andrea, ya era hora de que pasara algo, cualquier cosa.
No caminaron demasiado. En lo que se alejaron de la gente y se quedaron solos bajo las estrellas escucharon el motor, sabían su significado: Todos en Caracas sabían su significado. Aceleraron el paso mientras el frío subía por sus espaldas.

            —Quieto –dijo la voz, justo detrás de ellos, fría, molesta. Ninguno era capaz de voltear a ver el rostro de donde provenía aquella amenaza.—. Ella viene conmigo —sentenció, sin pedir opiniones. La lujuria goteaba de la voz, y ninguno de ellos era capaz de verla de frente.
            Finalmente, Carlos reaccionó. Empujó a Andrea para que corriera. No sirvió de mucho. El balazo entró en su espalda y él cayó al suelo sin ver nunca la voz. Supo por los gritos que había atrapado a la chica y se la llevaba en una moto cercana. Él solo sentía el mordisco en su espalda y la lluvia. La lluvia que decidió aparecer, quizás porque la ciudad había decidido llorarlo o limpiar la sangre fresca que manchaba sus pisos.
            Lloró un poco por Andrea, luego no lloró más.


sábado, 31 de enero de 2015

El barco

Martita no puede dormir. Está dando vueltas en su sleeping. Quiere mentirse, decir que no duerme por el cuento, que teme ver el barco, y acercarse a la luz. Pero sabe que no es por eso, sabe que piensa en David, aun a sus tiernos diez años sabe que piensa en David.
            David es el guía del campamento y es perfecto en los ojos de Marta. La pobre niña no lo sabe pero está sintiendo los primeros estragos del amor, allí cuando es puro, cuando no nota el físico de David si no su voz, no su altura si no sus ojos no su palabrería si no su capacidad de contar historias.
            Las historias de David son legendarias entre los chamos del plan vacacional del club Puerto Azul. Todos desde el primer día esperaban la historia que David contaría la última noche, en la fogata, a la orilla de la playa, con el Mar Caribe de testigo. ¿Qué clase de fantasmas saldrían de su garganta para asustarlos?,¿Qué tipo de demonio vendría a la playa a comerse a los niños malos mientras duermen?.
            De pronto Martita piensa en el cuento, de verdad recuerda el cuento. La perfección de David sale de su cabeza y se enfoca en el barco que quizás flote entre los yates. Se da cuenta que no puede dormir y como el club es seguro de noche se escabulle y para dar una vuelta. David no lo nota, ella lo ve de reojo: se metió en la cama con una de las guías. Martita no sabe los detalles pero su corazón se rompe, sus padres no le mintieron, ella sabe que no hay cigüeña y que lo que están haciendo es cosa de adultos.
            Afuera de la zona del campamento algo la jala hacia los muelles. Supongo es la necesidad de superar el miedo al barco del cuento, superar el miedo a la historia de David y quizás, instintivamente, quiere con eso superar a David.
            Le tiemblan las piernas mientras sus pasos la dirigen como autómata hacia el muelle, recuerda los detalles del cuento:
Resulta que por allá cuando el mar y la montaña se unieron para devorar a la guaira (así lo describió David) un barco se había alejado de los muelles del club jalado por las caóticas mareas. En el barco iba un padre con sus dos niñas, un hombre amable que se había quedado durmiendo en el Barco para ahorrarse lo de la habitación. El barco se fue lejos. Unos años después llego flotando, los guardias lo amarraron al muelle y entraron. El motor no podía funcionar por que se había llenado de piedras, dentro del barco consiguieron dos juegos completos de huesos, los forenses reconocieron que eran los huesos de las niñas. La carne la separaron de los huesos con los dientes. Hambre.
El padre no fue conseguido, la teoría de los forenses fue que se había arrojado al mar para aliviar el dolor cuando noto lo que la desesperación lo llevo a hacer. Pero el horror no terminaba allí, al parecer antes de que se pudiesen llevar el barco del club este desapareció. La familia donó los restos a la UCV para poder olvidarse de la tragedia, nadie hizo las pesquisas de ver qué pasó con el barco y el crimen se olvidó.
Pero pareciera que el Barco aparece de vez en cuando por los muelles, y siempre que pasa hay alguna tragedia. Una de las veces un niño se resbaló en el trampolín y murió con un golpe en la cabeza. La siguiente un surfista se estrelló contra las rocas y murió tratando de nadar a la orilla. La más reciente, una chica nadadora la jaló una de las bombas de agua de la piscina, su brazo se atoró y murió mientras su padre trataba de darle respiración bajo el agua.
Martita sigue caminando hacia los muelles mientras recuerda la sonrisa macabra en la boca de David mientras describía aquellas muertes horribles. De verdad era un profesional en eso, todos los niños temblaban de miedo e incluso algunos de los guías, uno podía oler el miedo en el sudor del aire.
Ella no se detiene a pensar en lo solitario que esta el club, normalmente hay gente caminando en él a todas horas. Llega a los muelles y ve algo raro, un barco. Un barco lleno de barro como si lo hubiesen volteado en la arena, tiembla. El barco es de esos que tiene una puerta muy visible en la cubierta, se puede ver la putrefacción en la madera, aun con la pintura blanca típica de los barcos del club.
Martita da dos pasos hacia atrás, el terror la invade. Al correr se resbala, golpea su cabeza con el borde del muelle y cae al agua, sus brazos no responden, no puede nadar. Finalmente se queda dormida.
Amanece, David no ve a Marta Gonzáles al pasar la lista, la buscan y no la encuentran. Aparece durante la tarde, uno de los hombres que pesca con arpón la confunde con un pez, solo puede respirar cuando le dicen que ya se había ahogado cuando la atravesó con su arma.
Un par de personas dicen que vieron el barco.                 

 David no volvió a contar cuentos de miedo. 

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Ella

Tres horas acostado en mi cama, a estas alturas de la noche, y con un par de cervezas encimas, uno empieza a tipiar lo que le pasa por la cabeza sin demasiado filtro. La verdad es que son las primeras líneas que escribo en meses y son un asco, pero supongo es la mejor manera de enfrentar el bloqueo, de vencer al maldito demonio de página en blanco: Hacer un diario, una crónica, hablar de ella, de la mujer alrededor de quien ahora giran todas las palabras que escribo
            No me pidan su nombre, honestamente no quiero escribirlo. Quizás es que recuerdo solo su voz: suave, dulce, incluso su español más grosero sonaba como el más poético francés. Sus ojos azules y su cabello marrón, su labios rojos… Si lo se cliché, pero todos somos convencionales en algunas cosas.
            La conocí en una red social, despotricaba contra la mitad de la humanidad por motivos que ya no recuerdo y se me ocurrió responderle que no estaba de acuerdo, que si quería hablarlo con un café. Para mi sorpresa, y susto inicial me lanzo un sí, decidimos vernos en un café de Sabana Grande para que fuera más cómodo ir después de clases.
Por fin llego el día, yo y mis nervios salimos caminando hacia el boulevard al ritmo que marcaba Sabina en el Ipod. Me senté en una silla del café y pedí un con leche grande, espere un poco hasta que ella llego antes que mi café.
Camisa de escote justo, minifalda de jean, zapatos de goma, sonreía como si tuviese la expectativa de ganarme una discusión en un tema que olvide justo después de verla. Se acercó tomo una silla y llamo al mesonero que, por supuesto la atendió más rápido que a mí al punto que su café llego un poco antes del mío. Me vio, abrió el tema filosófico, uno de esos “porque estamos como estamos” típicos de la crisis, solo que el de ella (quizás solo porque lo decía ella) se me hacía cuando mínimo un poco más interesante.
Le di la razón, quería ahorrarme una disputa, me sorprendió lo fácil que aceptaba el error de mi argumento cuando me atraen lo suficiente las curvas de alguien. Pasamos a hablar de cine, fue cuando menos curioso.
--Odio a Kubrick—escupió como si no se tratara de una herejía cinéfila imperdonable – El tipo crea personajes planos y de paso ignora cómo quiere la intención del autor.
Procedió con el argumento de que Anthony Burgees y Stephen King  odiaban las adaptaciones de sus novelas que había dirigido Kubrick. No pude si no sentirme ofendido con esto, sin embargo importaba poco. Era de ella, desde el momento en que la vi era de ella, sus gustos cinematográficos eran secundarios o quizás incluso la hacían más interesante… además hasta ella aceptaba que 2001 era una obra maestra.
Hablamos un poco más, terca e inteligente, la triste realidad es que no pude ganarle ni siquiera el obvio argumento de que Kubrick era un buen director. Al final de la tarde me quito el teléfono anoto su número y se fue. Solo dejo un beso en el cachete y un “llámame” al oído
Espere un par de días antes de llamar, por fin levante el teléfono quedamos para una película, quizás no la mejor idea dado el encontronazo previo sobre cine… sin embargo me moría por verla.
Llegue un poco antes de la hora, espere pacientemente a que ella llegara. Finalmente ella apareció media hora tarde, no recuerdo demasiado de la película, ella estaba decidida a no verla, me beso como si quisiera borrar algo, olvidarse de algún mal recuerdo o de una mala decisión. No me importo, me deje usar, lo importante es que fuera ella.
Me uso completo, luego de la película fuimos a mi carro y ella siguió. Besos, caricias, me perdí en su cuerpo, sus curvas sus labios. Por supuesto hay un límite en lo que se puede hacer en la parte trasera de un auto, por lo que conseguimos un hotel cercano. Ella decidió conseguir uno un poco mugriento, le pareció poético, a estas alturas yo hubiese aceptado lo que me pidiera.
No recuerdo más, me desperté en la mañana en la habitación del hotel, tratando de reconocer el techo desconocido. Cuando uní los puntos note que se habían llevado mi teléfono y las llaves de mi auto, no fue hasta que llame desde el lobby a un amigo para pedir la cola y llegue a mi casa que note que no podía escribir de nada que no fuese ella.
Estoy en eso desde entonces, tratando de vencer al demonio eterno de la página en blanco sin tener que recurrir a ella. Hasta ahora no lo he conseguido, la verdad estoy pensando en que estas sean mis últimas líneas, no quiero seguir tratando de escribir, no quiero seguir pensando en ella. No quiero pensar más en sus ojos azules, ni pensar más en el sabor perfecto de sus labios rojos.